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lunes, 7 de marzo de 2016

¿y si le quitamos dramatismo a la vida?...

Hoy tengo una mala noticia para muchos: no podemos leer la mente de las personas que nos rodean. Vamos, nunca queramos entender cada pequeña acción que el otro lleva a cabo ni tampoco deberíamos sacar conclusiones precipitadas y erróneas. Si alguien no te ha respondido un mensaje de whatsapp no implica que no seas importante; si alguien está enfadado, no quiere decir que ya no nos quiera o que seamos los culpables. Muchas veces tendemos a creer que somos los responsables de las reacciones emocionales de los demás y aunque pueda ser verdad algunas veces, la mayor parte de las veces nada tenemos que ver. Así que cuando alguien, sea quien sea, se comporte de alguna forma que no nos guste, no asumamos de inmediato que fuimos los que provocamos esa situación, porque generalmente estaremos equivocados.

Estoy seguro que todos conocéis a algunos que piensan continuamente que toda va a salir mal, o que todo se está desmoronando cuando en realidad no es así. Esa gente que ve (y busca) los más mínimos detalles para convertir en pruebas claras de que todo es un completo desastre y así se convencen de que nunca encontraran a nadie que les quiera, que jamás aparecerá ese trabajo que desean o que pronto perderán el trabajo que tanto les costó conseguir porque se sienten incompetentes,...

Lo malo de esperar siempre lo peor de todo nos lleva a dos cosas:
1. A una angustia continua
2. Hacer que ese temor tan terrible se haga realidad (ver profecía autocumplida).

Cuando pensamos una y otra vez con un resultado, inconscientemente haremos todo lo posible para que se haga realidad, así que si tememos que alguien nos abandone, nos pondremos tan insoportables que al final pasará, o si nos da tanto miedo equivocarnos en vez de concentrarnos en lo que debemos de hacer, nuestra mente se dispersa y lógicamente al final nos equivocamos.

Darle demasiada importancia a cosas sin importancia es una enorme pérdida de tiempo. Si nos ensuciamos la ropa limpia por accidente, es mucho más útil cambiarnos lo antes posible en vez de perder diez minutos poniendo el grito en el cielo; si nos caemos es mejor levantarnos lo antes posible en vez de considerarnos unos torpes; si algo nos sale mal, es mejor buscar qué ha salido mal que decirnos continuamente que somos unos torpes... básicamente, centrémonos en las soluciones más que en los problemas.

Si sólo nos vamos fijando en todos los detalles irrelevantes, éstos pueden arruinarnos el día así que mejor cambiar de actitud de inmediato. Seguro que casi todos alguna vez hemos dicho eso de "desearía no haberme levantado de la cama hoy"... pues... ¿te imaginas no haberte podido levantar?... Que un par de cosas no hayan salido como queríamos no quiere decir que sea un día perdido. Lo malo es que cuando sucede el primer problema, ya nos ponemos a la defensiva y todo lo que sucede después lo veremos como un auténtico drama. Toma las cosas como son, algo es tan molesto como tú permites que sea, pasa por alto la primer cosa mala que te ocurra y verás como el resto del día va mucho mejor. Basta conque vayas con una actitud de enfado para que tu rutina se convierta en un infierno.

Si quieres ser más feliz, éste es uno de los secretos más importantes: ¡el drama no sirve absolutamente para nada! Toma el control de tu vida cuestionando aquellas cosas que te hacen sentir triste, seguro que comprenderás que muchísimas situaciones son mucho más inocentes de lo que crees. Date una oportunidad y dáselas a los demás también. Dile adiós al drama y aprende a sonreír más. La felicidad está en los detalles, y un cambio de perspectiva puede ser el comienzo de un cambio de vida... sonríe, reflexiona, actúa, vive, sé feliz.

AVANZA-EVOLUCIONA

domingo, 10 de enero de 2016

el momento perfecto para empezar a cambiar es...

¿Y en algunos de los talleres que imparto pregunto... "¿Quién de aquí quiere se mejor?" ... y casi todos levantan la mano, porque casi todos tenemos esa intención. "Entonces...¿por qué no lo hacéis?, ¿estáis esperando el momento perfecto para empezar, ese momento perfecto para mejorar vuestros hábitos sin excusas y con los mejores resultados?"

Dejadme que os cuente una historia que me marcó. Hace unos años invitamos a cenar a unos amigos, era una cena bastante especial, así que decidí abrir, por fin, una una botella de vino que guardaba desde hacía bastante esperando un momento como aquél. Pero al probarlo nos miramos todos con desilusión... el vino se había avinagrado, no se había conservado bien y sabía regular (por no decir que estaba malísimo).

Sentí un poco de tristeza... tanto tiempo esperando el momento perfecto y cuando creía que ya era el momento... no lo era. Había desperdiciado mil momentos especiales durante todos esos años... ¿no fue un buen momento alguno de los cumpleaños o cenas con amigos? ¿alguna de aquellas cenas de aniversario no fueron ocasiones especiales?... ¿Qué tenía que reunir ese gran momento?

Es curioso ver cómo vivimos esperando el momento perfecto para todo: para bajar de peso, para dejar de fumar, para volver a correr o hacer ejercicio, para aprender algo nuevo... y hasta para dar el primer beso. 


El asno de Buridán es la historia de un asno que tiene hambre pero también sed, de forma que se coloca exactamente entre una pila de heno y un cubo de agua.  El asno, incapaz de elegir entre las dos opciones, se muere de hambre (o de sed).


Y como el asno, nosotros también entramos en una especie de "parálisis" en donde hay veces que preferimos no dar ningún paso hasta no estar seguros de que es el momento perfecto de empezar. Porque empezar es lo más difícil de todo.

Una vez escuché una frase que decía: "Algo que se puede empezar cualquier día es probable que no se empiece nunca". Y no puedo estar más de acuerdo, porque aunque creamos que empezar mañana pueda sonar como un buen plan, no lo es. Y mientras más mañanas se sumen, más difícil se vuelve empezar. Y siempre porque buscamos el momento perfecto... que sólo es una gran excusa para posponer el cambio, el que sea.

He escuchado excusas como: "Claro que quiero comer mejor, pero después de vacaciones", "Empezaré a hacer ejercicio cuando mis hijos sean un poco más grandes o tenga más tiempo"… o la peor excusa de todas: "Empiezo el lunes, espera… este lunes es fiesta, empiezo el siguiente lunes".

De una u otra forma, logramos convencernos a nosotros mismos que el mejor momento está por llegar. De que no es necesario decidir ahora porque, por alguna razón (mágica), en el futuro seremos más productivos, o estaremos más motivados, o tendremos más energía, o nos será más fácil... en fin, que en algún momento del futuro será el momento ideal.

Ahora... seamos sinceros, no es la falta de fuerza de voluntad o la poca disciplina lo que nos impide empezar. La principal razón para evitar decidir y empezar es:...el miedo. El miedo de arrepentirnos, el miedo a lo desconocido y sobre todo... el miedo a fracasar.

Lo difícil de decidir es que significa descartar todos los demás caminos para seguir por uno sólo. ¿Cómo podemos saber que ese camino es mejor que los otros?, o peor aún... ¿cómo podemos saber que es el momento de elegir un camino? ¿y si no es el correcto?

Hoy quiero quitarte la venda de los ojos. Te guste o no la idea, todos los días estás tomando decisiones. Tal vez elegir entre un cappuccino o un cortado no te cambiará la vida, pero al final estas pequeñas decisiones le dan forma a tu rutina y definen tu futuro. Y lo mejor es saber que tus decisiones diarias forman hábitos, y pensar en que siempre estamos decidiendo, alivia el miedo y la duda de definir si es o no el momento correcto.Todas las decisiones (incluso las más simples) tienen consecuencias. 

  • Si decido despertarme cada día a las 6 de la mañana para salir a correr lograré sentirme mejor, pero a la vez tendré que irme a dormir a las 10:00 pm y no poder ver la serie que tanto me gusta como consecuencia.
  • Si decido ver la serie seguro que la disfruto, pero al mismo tiempo tendré sueño y no me levantaré a correr.

Nunca olvides que tus hábitos son los arquitectos invisibles de tu vida diaria... Cuando te despertaste hoy ¿qué fue lo primero que hiciste? ¿Pospusiste la alarma como siempre? ¿Saliste a correr como habitualmente? ¿Tomaste un café? ¿Le pusiste una o dos cucharadas de azúcar?

Tus pensamientos se transforman en decisiones y tus decisiones se transforman en acciones (aún sin darte cuenta). Vivimos con el mismo patrón que se repite una y otra vez bajo el mismo contexto, de forma que no es casualidad que más del 40% de nuestras decisiones diarias sean hábitos, como tampoco es casualidad que los hábitos sean la base del cambio (vuelve a leer eso).

Las decisiones diarias se van entrelazando hasta formar hábitos fuertes que tejen cómo será tu vida. Por eso es sumamente importante decidir hoy mismo y empezar a actuar (aunque no estés listo) porque empezamos a avanzar y crecer cuando no estamos listos... No estás listo para bajar de peso, para comer de forma más sana o para salir a correr en las mañanas. No estás listo para emprender un negocio y tampoco estás listo para mudarte a una nueva ciudad... y precisamente por eso tienes que hacerlo. El crecimiento empieza cuando crees que no estás preparado y simplemente decides que es el momento perfecto para empezar.

El momento perfecto no existe, y encontrar el momento ideal para empezar es solo una ilusión. En una película que vi hace bastante, decían una frase que nunca se me ha olvidado: "No hay momentos perfectos, porque tú los haces perfectos". Así que no esperes a que las condiciones sean ideales para empezar a mejorar tu vida. No dejes que el vino se vuelva agrio. El momento perfecto se vuelve perfecto cuando decides abrir esa botella hoy.

...y hoy es un buen día para empezar a actuar y mejorar tus hábitos, ya sabes, todo depende de ti porque todo está en tus manos.

Sonríe, reflexiona, actúa, vive, sé feliz.


AVANZA-EVOLUCIONA.


domingo, 3 de enero de 2016

que el arbol no te impida ver el bosque

En esta vida tan ocupada que tenemos no es fácil que seamos capaces de ver el bosque porque los árboles nos lo oculten y no nos demos cuenta de la de cosas obvias que hacemos o dejamos de hacer y que afectan nuestro nivel de felicidad. Por suerte, hay un montón de formas que pueden llevarnos a tener una vida más feliz. ¿Qué tal si durante la próxima semana tratamos de poner en práctica algunas y conseguimos así tener un año mejor?

Encuentrale sentido a tu trabajo.
El mes pasado, hablando con una auxiliar de ayuda a domicilio para un libro en el que estoy trabajando, le pregunté si le gustaba su trabajo. Para mi sorpresa, sonrió de oreja a oreja, se quedó en silencio unos segundos y me dijo: "¡Me encanta mi trabajo! Tengo la oportunidad de hacer felices a muchos ancianos, gente que no tiene a nadie o a los que nadie escucha… y además, gracias al trabajo puedo dar de comer a mi hija".
Un trabajo sólo es sólo un trabajo, si decides verlo como un trabajo. Pero puede ser mucho más... cualquier trabajo es una oportunidad para ayudar. Cualquier trabajo es una oportunidad de ser útil, de una u otra manera, a otras personas. Cualquier trabajo es la oportunidad de cambiar el mundo. Encontrarle sentido a tu trabajo sólo depende de ti, da igual si eres ama de casa, policía, barrendero, envasadora, maestro, astronauta, o empresario. Encuentrale sentido a tu trabajo, no me pidas a mi que lo busque, ni a ninguna otra persona, búscalo tú... todos tienen un sentido.
Aplica éso que seguro que has leído en algún sobe de azúcar... Haz que te guste lo que haces, hasta que pueda hacer lo que te gusta. Haz que te guste donde estás, hasta que pueda estar donde te gusta. Haz que te guste la gente con las que estás, hasta que puedas estar con la gente que más quieres.
Ésta es la manera en que encontramos la felicidad.

Siéntete incómodo… y aprende.
La gente feliz suele tener algo en lo que son realmente buenos... han conseguido serlo al menos en una cosa, aún aunque mientras aprendían les costase mucho y se sintieran estresados al aprender.
Ten algo claro, aprender es tan estresante como podrías pensar. Sin embargo, este estrés es positivo. Pero aunque el proceso de llegar a ser bueno en algo nos lleva a estresarnos, ésto también nos hace sentirnos felices y satisfechos al mirar atrás y ver cómo hemos progreso, avanzado y evolucionado. En definitiva… expande tu zona de confort a menudo.
¿Eres terriblemente malo en algo?... enhorabuena... ser terriblemente malo es el primer paso para ser verdaderamente bueno. La lucha es la evidencia del avance. Cuanto más tiempo pasas practicando, más rápido aprendes… pero cuidado, también es importante tener en cuenta la calidad del tiempo que pases practicando, mejor diez minutos de calidad que una hora mediocre. Practica y llega allá donde esté el límite de tu capacidad una y otra vez, comete errores, tropieza, aprende de esos errores y llega más lejos de donde habías llegado antes. Y ten muy claro que la recompensa de convertirse en alguien bueno a largo plazo es muy superior a la incomodidad y estrés a corto plazo que podemos sentir mientras aprendemos.

Se productivo, pero no tengas prisa.
Tener prisa nos puede llevar directamente a sentirnos tristes, exhaustos y superados. Pero por otro lado, no tener nada que hacer también puede pasarnos factura (lo siento por aquellos que sueñan con que les toque la lotería y no hacer nada). Es perfecto cuando conseguimos tener una vida productiva a un ritmo cómodo. Es decir… expande tu zona de confort a menudo, pero ten cuidado de sentirte frenético y fuera de control. Por supuesto que es más fácil decirlo que hacerlo, pero sin duda merece la pena conseguirlo.
Un método para lograr ésto es tener momentos de "trabajo duro" y "trabajo cómodo" programados cada día. Durante los momentos de "trabajo duro", trabaja con toda tu fuerza, y en cuanto llegue un momento de "trabajo cómodo", reduce la velocidad, relájate y ve con más tranquilidad. Es simplemente una cuestión de programarse para no estar nunca excesivamente ocupado. Ten siempre un tiempo de tranquilidad -momento en el día para reflexionar, descansar y recargar-. No nos engañemos; NADIE está tan ocupado como para no poder tener unos minutos para evadirse.


Siempre que puedas… Da.
Aunque dar se suele considerar como un acto desinteresado, en realidad suele ser más beneficioso para el que da que para el que recibe. En el fondo, creo que todos sabemos ésto, porque todos nos sentimos increíblemente bien cuando ayudamos a alguien que lo necesita. Al final, la felicidad no es tanto por lo que tenemos, como por lo que damos - la experiencia de ser capaz de que alguien sea más feliz gracias a nosotros, de ser capaces de hacer un mundo diferente. Nadie es más feliz que yo el día de los Reyes Magos… cuando tengo tanto por repartir… ¿os pasa a vosotros lo mismo? 

Además, la ciencia que lo corrobora es simple... hacer cualquier acto de bondad libera serotonina en el cerebro. La serotonina es una sustancia natural que tiene un efecto beneficioso para la salud, incluyendo hacer que nos sintamos más felices (de hecho, la función de la mayoría de los antidepresivos es liberar serotonina). Tengamos en cuenta que, si bien no puedes dar todo de ti mismo todo el tiempo, seguro que puedes dar un poco de ti mismo una parte del tiempo, y hacerlo lo hará todo diferente.

De esta forma, y siguiendo algunos parámetros, no espero si no que estoy seguro, que este 2016 será mucho más feliz para ti,.. ya sabes, todo depende de ti, no busques culpables.

Sonríe, reflexiona, actúa, vive, sé feliz.


AVANZA-EVOLUCIONA.

martes, 8 de diciembre de 2015

y tú... ¿brillas?

 Hay un proverbio chino que dice que "Es mejor encender una vela que maldecir la oscuridad" y un refrán español que habla también de la luz "La mucha luz deslumbra y no alumbra". Pues nada... hablemos sobre la luz y las personas (que al final es de lo que va el blog, de personas) 

Luz... ¿qué relación puede haber entre la gente y la luz? Todos tenemos una luz que emitimos y sacamos al exterior. Reflexionemos hoy sobre la luz que tenemos todos, o sobre la luz que tienen algunos y que nos rodea. Hablemos un poco sobre lo que puede hacer esa luz, y las conclusiones las dejaremos para el final... si acaso:

Alumbrar: Esas veces que permitimos que la luz que llevamos dentro o recibimos, salga para iluminar el camino a uno mismo, a otros o a situaciones que así lo requieren. Puede producirse de manera inconsciente o de forma intencionada y consciente... Siempre con el objetivo de hacer ver un camino donde antes no existía o no éramos capaces de verlo. Una salida, donde había un muro, esperanza y sabiduría y sólo había incertidumbre.

Deslumbrar: Aquellas veces en que se busca impresionar. Es ofuscar la vista por el exceso de luz. ¿Qué nos pasa cuando algo nos deslumbra?...imagínate lo que te pasa cuando un coche te deslumbra con las luces largas... nos impide ver nuestro propio camino, nos ciega por unos instantes y hasta puede llevarnos a salirnos de la carretera. Cuando pienso en la palabra deslumbrar, pienso siempre la imagen del ego, donde lo importante no es necesariamente dar luz sino dejar claro que soy yo el que está lleno de esta luz y además quiero que lo veas. El problema es que este tipo de luz suele ser artificial, dependiente de demasiadas cosas materiales que tienen más forma o apariencia que fondo. 

Brillar: Ésta es parecida a alumbrar, y a veces incluso podemos confundir la una con la otra. Pero brillar tiene que ver más con el resultado inconsciente y natural; es ser. Brillar es aquello que nos hace marcar la diferencia, algo que no se puede comprar. Brillamos cuando estamos tan conectados a la vida y a la luz, que sin quererlo nos hacemos uno con ella. Es una identificación con esa luz que ha llegado a formar parte de nosotros. En resumen: brillamos cuando sonreímos, amamos, abrazamos, empatizamos, generamos confianza, esperanza, paz... 

¿Brillas?... ¿alumbras?... ¿o quizás deslumbras? ¿Tú qué luz eres?...o mejor, ¿qué luz quieres ser? Las conclusiones os las dejo a cada uno, porque no hay nada peor que alguien intente venderte sus ideas.

Nunca te olvides de sonreír, reflexionar, actuar, vivir y ser feliz.


AVANZA-EVOLUCIONA.

jueves, 24 de septiembre de 2015

¿y tú... rumias?

Rumiar una idea es darle vueltas y más vueltas a una cosa, y cuando hacemos ésto, terminamos por hacer nada o poco.  

Éste es el problema. Todos tenemos dilemas en nuestra vida, y la mayoría de ellas no son demasiado importantes... hasta que empezamos a darle vueltas y más vueltas. Rumiar una idea es como coger un problema y soplar en él como si infláramos un globo... haciéndolo cada vez más grande y más terrible. Entonces pasamos tanto tiempo pensando en él, que terminamos cansados, fustrados, descorazonados y queremos encerrarnos y que pase el tiempo y no hacer nada, así que al final no hacemos nada.

La solución: Dejar de pensar en ello, ¿no? NOOOOOO!!!! No somos capaces de pensar y no pensar simplemente chasqueando los dedos. De hecho, intentar obligarnos a dejar de pensar probablemente hará que estemos alimentando aún más al monstruo... En vez de eso... centrémonos en lo que podemos hacer.  

ACTUEMOS... No es para nada cómodo, pero tenemos que movernos, y si puede ser, con un pensamiento original y distinto... y olvidémonos de toda esa rumiación que nos destroza poco a poco. Normalmente, lo primero que nos dice el instinto es lo correcto, así que dejemos de pensar una y otra vez. en realidad es una pérdida de tiempo y un esfuerzo inútil. 

Contamos con 5 segundos para actuar (esa sería nuestra primera opción) antes de empezar a rumiar, antes de que empiecen las dudas y antes de que empiecen los miedos. Eso quiere decir que una vez que nos planteamos tomarnos una manzana en vez de una chocolatina, tenemos 5 segundos antes de que el resto de nuestro cuerpo decida que prefiere la chocolatina... (aquí pongo ejemplo en primera persona) 

Rumiar un pensamiento no es malo, ni es completamente dañino, también tiene sus beneficios. Hay veces que es útil, muy útil. Así que tómate un tiempo para aprender y conocer a tu cerebro y poder conseguir poco a poco la vida que quieres.


sábado, 23 de mayo de 2015

sé más feliz... no todo es lo material

Muchas veces Siempre hablo de la felicidad en cada una de las conferencias y cursos que doy. Y siempre la pregunta clave es... ¿qué es la felicidad?... y las respuestas son siempre variadas, no hay unanimidad. Cada uno la define de una manera, pero algo que suele ser común es que casi nunca se habla de comprar/tener objetos y cosas... Una de mis preguntas habituales es... ¿y cómo podrías ser más feliz?... Hoy querría hablar de cinco cosas que seguro que pueden ayudarnos a ser más felices que con cosas materiales.

1. Tómate tiempo para desconectar... de todo
Alejarnos de las cosas que pueden estresarnos nos ayudará a ser más feliz que coleccionar cosas materiales. Tómate tu tiempo, descanso de todo y simplemente disfruta de la vida. Disfruta de todo lo que te rodea y relájate. Es difícil, y no todos sabemos hacerlo, de forma que deberíamos aprender... pero no pasa nada, cuando no sabemos hacer algo debemos aprender. Y recuerda que todos nos merecemos un descanso de vez en cuando.

2. Amor
Estar enamorado, querer a los demás y sentirnos queridos es probablemente una de las formas más fáciles para encontrar la felicidad. Experimenta la alegría del amor y rodéate de aquellos a los que realmente aprecias y que te quieren.

El verdadero amor puede durar para siempre, lo material no. Nunca te olvides de tener tiempo para conocer bien a aquellos a los que quieres... y deja que ellos te conozcan. Vuestros lazos se harán más fuertes y posiblemente os ayude a disfrutar más, a ser más felices y ver la vida de una forma más tranquila.

3. Pasa tiempo con amigos
¿Quién no recuerda un momento especialmente feliz rodeado de amigos? Pasar tiempo y disfrutar con ellos nos ayudará a ver la vida como algo feliz. Conoce a tus amigos, comparte con ellos, ellos son los que te ayudarán a compartir la felicidad, Además pueden ser fuente de inspiración, motivación y positividad.

Disfruta de una divertida reunión con amigos, una barbacoa, un desayuno o unas tapas... esos momentos serán una manera perfecta de comenzar o terminar un día. También puedes pasar algunos días de vacaciones con amigos; será una gran forma de conseguir unos días felices que durarán para siempre, al menos en tu recuerdo. 

4. Ten tiempo para dedicarte a un hobby
¿Tiene algo que realmente te gusta hacer, pero que nunca pareces encontrar tiempo para hacer? Tomarte un descanso y disfrutar de hacer eso que te gusta te acercará a la felicidad. Las aficiones proporcionan esa paz y tranquilidad que muchas veces falta en nuestras vidas. De forma que si te gusta la fotografía, escribir, coleccionar cosas, el deporte..., hazlo: disfrutarás, y disfrutar es ser feliz.

5. Encuentra tiempo para alcanzar los objetivos que te hayas marcado.
Lograr metas es sin duda un punto de orgullo en la vida de cualquiera. Encontrar tiempo para lograrlas significa tener un plan. Comienza a diseñar un plan para alcanzar tus metas, esas que tan feliz te hacen cuando las alcanzas. La satisfacción de verte capaz de hacer cosas es mucho mayor que cualquier cosa material.


¿Cómo se encuentra la felicidad? Ya sea pasando tiempo con amigos, sintiéndote querido, buscando un pasatiempo o parándose a pensar para lograr objetivos, la felicidad puede ser tan fácil como centrarse en los aspectos más importantes de la vida, en vez de gastar tiempo, dinero y energía recopilando cosas materiales. Recuerda...

Sonría, reflexiona, actúa, vive, sé feliz.

AVANZA-EVOLUCIONA

martes, 3 de febrero de 2015

¿por qué pensar en positivo?

Pensamiento positivo… de primeras ya suena bien (la mayoría de nosotros prefiere ser positivo antes que negativo), pero el "pensamiento positivo" es también un término muy etéreo y del que es fácil deshacerse ya que casi siempre anteponemos nuestras obligaciones y preocupaciones. 

Sin embargo hay distintas investigaciones que demuestran que el pensamiento positivo es mucho más que ser feliz u optimista. Los pensamientos positivos en realidad pueden dar valor a nuestra vida y ayudarnos a desarrollar habilidades que van mucho más allá que una sonrisa.

Imaginemos que estamos caminando por un bosque y de repente vemos un oso enorme caminando delante. Cuando sucede, nuestro cerebro registra una emoción negativa (en este caso, el miedo). Una emoción negativa programa al cerebro a hacer una acción específica... por ejemplo, huir. El resto del mundo no importa. Nos centramos exclusivamente en el oso, el miedo que genera, y cómo podemos alejarnos. Y éste es un instinto muy útil si estamos tratando de salvar nuestra vida, pero en nuestra sociedad no tenemos que preocuparnos por tropezar con osos (al menos diariamente). El problema es que el cerebro sigue programado para responder a las emociones negativas de la misma forma: desconectándose del mundo exterior y limitando las opciones que vemos a nuestro alrededor.

Cuando estamos peleándonos con alguien, el enfado y la rabia pueden llevarnos  hasta el punto de no poder pensar en nada más. Y pasa lo mismo cuando estamos estresados por todo lo que hay que hacer, y nos resulta difícil empezar con algo porque estamos paralizados por lo larga que es la lista de tareas. O, si nos sentimos mal por no hacer ejercicio o no comer sano, lo único que pensamos es la poca fuerza de voluntad que tenemos y lo perezoso que somos.

En todos estos casos, el cerebro se cierra al mundo exterior y se centra en las emociones negativas de miedo, ira y estrés (como hizo con el oso), y las emociones negativas impiden que el cerebro vea otras opciones... es el instinto de supervivencia.

Ahora comparemos ésto con lo que las emociones positivas hacen a nuestro cerebro. Se han hecho muchos experimentos y se ha descubierto que experimentando emociones positivas se amplía nuestra visión de posibilidades y nuestra mente se abre a más opciones. Lo cual nos lleva a poder afirmar que lo mejor de las emociones positivas es que nos proporcionan mayor capacidad para desarrollar habilidades y recursos para poder usarlos en nuestra vida. 

Y llega la gran pregunta: si el pensamiento positivo es tan útil para el desarrollo de habilidades valiosas y para apreciar la vida, ¿cómo podemos conseguir ser positivos?. La respuesta es… haciendo cualquier cosa que despierte sentimientos de alegría, satisfacción y felicidad. Todos sabemos qué cosas nos hacen felices. Quizás sea tocar la guitarra, quizás pasar tiempo con una persona determinada, quizás hacer crucigramas...

Dicho esto, hay tres cosas importantes que debemos hacer.
1. Reflexiona. Las personas que reflexionan diariamente tienen más pensamientos positivos. Se ha observado que las personas que reflexionan habitualmente adquieren habilidades útiles a largo plazo. Por ejemplo, meses después de realizar un experimento se constató que las personas que reflexionaban a diario durante el experimento siguieron mostrando una mayor atención, unos objetivos claros en la vida, más apoyo social, y enfermaron menos que los otros.
2. Escribe/Habla de situaciones positiva. Aquellos que escriben sobre experiencias positivas tienen mejor humor, van menos al centro de salud, y tienen menos enfermedades. 
 3. Disfruta. Programa un tiempo para disfrutar en tu vida. Estamos siempre muy ocupados con el trabajo y otras responsabilidades pero... ¿por qué no programar tiempo para disfrutar?, así que date permiso para sonreír y disfrutar de los beneficios de la emoción positiva. Programa tiempo para jugar y para aventurarte.

Y nunca dejes que las cosas se queden en tu mente, ponlas siempre en tu vida real y haz que sucedan.


AVANZA-EVOLUCIONA.

domingo, 14 de diciembre de 2014

miedo escénico...

Pastora Soler fue hace unas semanas, Joaquín Sabina este fin de semana, Adele el año pasado... ellos son sólo algunos de los muchos los cantantes y otros profesionales (como gente desconocida, esas con las que nos rodeamos habitualmente) que sufren de miedo escénico, pero... ¿cómo funciona el miedo escénico?, ¿qué es eso?... Pues, hablemos de ello, ya que como es un tema que está de actualidad me gustaría dar más información que aclare este término.

El miedo escénico no es más que ansiedad. Se le suele llamar "miedo escénico", pero no tiene por qué implicar un escenario. Cualquier persona que necesite la atención de la gente, da igual que sean muchas o pocas o una, puede experimentar esta ansiedad.

Suele experimentarse con mucha frecuencia cuando tenemos que hablar en público... yo aún recuerdo mi primera conferencia en Estados Unidos... la primera y encima en inglés!!!. Sin embargo no sólo ocurre con las charlas, gente cuyo trabajo les lleva a tener que dar la cara (actores, músicos, deportistas...) frente a otros, puede experimentar el miedo escénico y les llevará a no actuar correctamente.

Este tipo de ansiedad se puede tratar fácilmente, pero muchos la sufren con todas las limitaciones y las emociones negativas que impone. Y es que, o bien creen que nadie puede ayudarles o creen que será demasiado difícil.

La buena noticia es que esta ansiedad es común y se puede trabajar. Si alguien quiere superar este problema, puede. Pero para lograrlo, siempre hay que saber cómo funciona... y PRACTICAR.

La ansiedad sucede cuando nos centramos en nosotros mismos y en nuestra ansiedad, en lugar de en lo que queremos decir o cómo debemos trabajar. Llega porque tratamos de resistirnos y luchar contra la ansiedad en vez de aceptarla y aprender a trabajar con ella. Es el resultado de pensar en la situación como una amenaza, más que como un desafío.

El miedo escénico es como si alguien nos abucheara continuamente durante la interpretación, y empezáramos a discutir con esa persona pidiéndole explicaciones... el problema es que es con nuestra propia mente con quien tenemos que discutir. Y al final, uno está tan metido en la lucha interna que nos olvidamos del trabajo que tenemos que hacer.

La mayoría de las personas con ansiedad se centran en ellos mismos y en la lucha contra esta ansiedad... pero esta lucha es en en vano. Debemos olvidarnos de esta lucha y centrarnos en lo que debemos de hacer.

Hay que esperar, y aceptar, que la ansiedad es normal, sobre todo al principio. Hay que aprender a trabajar con ansiedad, no contra ella. 

Y por supuesto... lo que hace falta es hacer algo distinto. Porque si se sigue haciendo lo mismo, sólo se pueden esperar los mismo resultados.


AVANZA-EVOLUCIONA.

lunes, 8 de diciembre de 2014

quejarse y resignarse... o resiliencia.

La Resiliencia es la habilidad que nos facilita enfrentarnos a la adversidad, sacar lo mejor de nosotros mismos y que nos permite reconstruirnos creativamente. Ante una situación de adversidad, algunas personas se vienen completamente abajo, en función de diversas circunstancias, y otras consiguen sobreponerse a ellas. 

¿Conocéis la historia de joven surfista Bethany Hamilton?. Es una chica hawaiana que fue atacada por un tiburón mientras hacía surf cuando sólo tenía 13 años. Le arrancó el brazo izquierdo a la altura del hombro.

Bethany, tras el lógico periodo de duelo, quiso volver a practicar surf a pesar de tener sólo un brazo... su padre le dijo que sólo con un brazo era muy difícil, pero ella le dijo: "No hace falta que sea fácil, sino que sea posible". Así que decidió volver a practicar surf aunque no fuera fácil... y cuatro años después, Bethany llegó a ser profesional consiguiendo ser subcampeona en el Campeonato Mundial Junior en 2009

Su historia ha sido motivo incluso de una película titulada SOUL SURFER, aquí os dejo el trailer:

Éste es el ejemplo de alguien que en vez de rendirse, buscó y encontró recursos necesarios para ver la vida desde un punto de vista diferente. No se rindió, ni creo que se rinda jamás, frente a las adversidades. En definitiva... es una persona con una cualidad, la resiliencia.

Claro... es que ella es así... pues no tanto, ya que la resiliencia no es innata... no se nace con ella, podemos ir adquiriéndola si estamos decididos y la trabajamos. ¿Cómo?... aquí os dejo algunos consejos para trabajarla: 

1. Obtén el apoyo necesario. Rodearte de personas que te ayudan en situaciones límite te hace más capaz de sobrellevarlas.

2. No dramatices. La resiliencia implica partir de la suposición de que la vida plantea escenarios complicados, y que hay que saber afrontarlos. Deja de ver cada obstáculo como una tragedia: cuando se minimizan resulta más fácil vencerlos.

3. Lleva una vida sana. Para poder responder con toda tu energía a cada reto, es importante cuidarte. Duerme, haz ejercicio diario, come bien... 

4. Ríe y sonríe. Encuentra momentos para el buen humor en los momentos más complicados, o dedica simplemente una sonrisa a aquél que lo está pasando mal a tu lado. Puede que te duela todo, pero es un gesto muy simple que ayuda a ser más feliz.

5. Sé amable. Recibir la amabilidad de los demás en momentos críticos requiere haber trabajado anteriormente la amabilidad en el sentido contrario. 

6. Piensa estratégicamente. Cuando nos enfrentamos a una crisis, debemos tomarnos el tiempo necesario para plantearnos cuáles son nuestras opciones y cuáles son las soluciones que podemos darle. Trazar el plan a seguir es fundamental para tener éxito en la acción, aunque parezca que se pierden minutos para desactivar la bomba.

7. Encuentra el lado bueno. Busca siempre el lado positivo incluso en estas situaciones límites. Hay que ver cada error como una oportunidad de aprendizaje y de mejora para la próxima ocasión.

8. No tropieces dos veces con la misma piedra. Precisamente por lo del punto anterior, hay que aprender de los errores. Preguntarse qué salió mal y establecer las bases para qué no vuelva a ocurrir.


Ver las cosas con un enfoque diferente y hacerlo con buena energía es lo que ayuda a las personas a soportar los tiempos más difíciles, y a brillar en los fáciles.

Pero si quieres, sigue quejándote por todo y no tomes las riendas de tu vida. Protesta y no pases a la acción. Siembra las semillas de la queja y solo conseguirás cosechas de resignación.


AVANZA-EVOLUCIONA.

martes, 25 de noviembre de 2014

¿eres el tipo de persona que te gusta como persona?...


Hoy vamos a hablar de ti, de cómo es tu vida, la que tienes y la que te gustaría... y cuánto se asemeja, a qué distancias están la una de la otra. Esta entrada es importante porque necesita de ti, no es un simple leer... es reflexionar y contestarte con sinceridad, es acercarte a quién eres y dónde estás. Es regalarte un tiempo para ti, para reflexionar.

Algunas veces, hacer la pregunta correcta es la respuesta. Lo más importante es tener muy claro que estas preguntas no tienen respuestas correctas o equivocadas, son sólo respuestas.


  • ¿Qué edad tendrías si no supieras qué edad tienes?
  • ¿Qué es peor... fallar o no intentarlo?
  • Si la vida es tan corta, ¿por qué hacemos tantas cosas que no nos gustan y nos gustan tantas cosas que no hacemos?
  • ¿Qué es lo que te gustaría cambiar en el mundo por encima de todo?
  • ¿Estás haciendo  algo en lo que crees o disfrutas con lo que haces?
  • Si la esperanza de vida fuera de 50 años, ¿cómo cambiaría tu vida, qué cosas serían diferentes?
  • ¿En qué porcentaje has controlado tú el curso que tu vida ha llevado hasta ahora?
  • Te preocupa más hacer bien las cosas bien o hacer las cosas correctas?
  • Si pudieras darle a un recién nacido un consejo, ¿cuál sería?¿Romperías las reglas para ayudar a alguna persona a la que amas?
  • ¿Qué sabes que haces distinto a la mayoría de la gente?
  • ¿Por qué aquello que te hace feliz a ti no le hace feliz a todos los demás?
  • ¿Qué no has hecho que realmente quieres hacer? ¿Qué es lo que te retiene?
  • ¿Estás soportando algo que necesitas que se vaya?
  • ¿Pulsas el botón del ascensor más de una vez?... ¿Realmente crees que hará que el ascensor llegue antes? 
  • ¿Preferirías ser un genio preocupado o un pobre ingenuo feliz?
  • ¿Has sido/eres el tipo de amigo que quieres como amigo?
  • ¿Preferirías perder todos tus recuerdos o ser incapaz de conseguir nuevos recuerdos?
  • ¿Es posible conocer la verdad sin antes cuestionarla?
  • ¿Tus mayores miedos se han convertido alguna vez en realidad?
  • ¿Recuerdas aquella vez hace cinco años en que te enfadaste tanto? ¿Te parece importante ahora mismo? 
  • ¿Cuál es tu recuerdo más feliz de la infancia? ¿Qué lo hace tan especial?
  • Últimamente... ¿cuándo te has sentido más ilusionado y feliz?
  • Si no lo haces ahora, ¿cuándo lo harás?, ¿qué tienes que perder?
  • ¿Por qué las religiones que se basan en el amor causan tantas guerras?
  • ¿Es posible saber, sin ni un ápice de duda, qué es bueno y qué es malo?
  • Si te tocaran un millón de euros, ¿dejarías de trabajar?
  • ¿Te da la sensación de haber vivido este día muchas veces? 
  • Si supieras que todo el mundo fuese a morirse mañana, ¿a quién visitarías hoy?
  • Si aprendemos de nuestros errores, ¿por qué siempre tenemos tanto miedo de equivocarnos?
  • ¿Qué harías distinto si supieras que nadie te juzgaría?
  • ¿Cuándo fue la última vez que te oíste respirar?
  • Dentro de cinco años, ¿recordarás lo que hiciste ayer? ¿Y lo que hiciste antes de ayer? ¿Y lo que hiciste hace tres días?....


Las decisiones ya están tomadas, la pregunta es...: ¿las estás tomando tú mismo o estás dejando que otros las tomen por ti?

Escribe cualquier comentario que tengas, y comparte esta entrada si te parece interesante. Muchas gracias y recuerda que estemos donde estemos, nuestro objetivo siempre debe ser ser felices.


AVANZA-EVOLUCIONA.

jueves, 6 de noviembre de 2014

para salir del pozo, deja de cavar...

Supongo que os sonarán estas palabras: "No sé qué hacer", "vivo en la monotonía", "mi vida no me llena", "no veo el sentido a todo ésto", o como dicen por aquí: "me va como el culo". Todo ésto es algo que ha ido aumentando y en estos tiempos de crisis cada vez lo oímos más.

Todos podemos y somos capaces de seguir adelante sin importar los obstáculos. Tenemos el poder ya que somos nosotros los que vamos a elegir en cada momento lo que hacemos, lo que pensamos y lo que queremos ser.

Sin embargo, hay momentos en que nuestra cabeza no parece tener las cosas tan claras, de forma que tenemos que cambiar nuestra forma de pensar, ver la situación y la vida en general.

Qué hacer cuando te quedas atrapado, atascado o [Insertar palabra...].

Voy a inspirarme en los consejos de Marc Chernoff para la entrada de hoy. Pero antes de entrar en el meollo, ¿qué debemos hacer en estos casos en que nos sentimos abatidos y superado por todo?... pues digamos que lo que está claro y es básico, pero que muchos hacen... no seguir haciendo las mismas cosas.
Hay que dejar de ser prisionero de los viejos hábitos. Y ésto no debería ser tan difícil, porque lo bueno de la vida es que cada noche, cuando vas a dormir y despiertas por la mañana, es un nuevo día. Ayer ya se fue, y el nuevo día es tuyo. Tú lo dominas y le das forma. Cada día es un nuevo día lleno de posibilidades y oportunidades. Así que recuerda:

1. Sentirse atrapado es un sentimiento, no un hecho.

¿Qué hacemos cuando nos sentimos atrapados?... pues normalmente nuestro primer instinto es buscar fuera de nosotros mismos alguien o algo a quien culpar. Pero nunca olvides que tu vida es tu responsabilidad. Si va bien o va mal, tú has creado esa situación con tus aciertos o tus errores.

Así que... ¿qué tal si dejamos de centrarnos en la percepción de la situación externa, y comenzamos a centrarnos en la forma que tenemos de ver las cosas y cómo cambiar esa percepción sobre nosotros mismos?, porque en realidad, cuando nuestra vida no va bien, todos deberíamos tener claro que somos nosotros mismos los responsables de nuestra propia situación.

Cuando se cambia la forma de pensar y ver las cosas, tenemos la oportunidad de cambiar nosotros mismos, y por tanto cambiar nuestro entorno.

2. Las malas noticias de ayer, no las vivas hoy.

No se puede tener un mejor hoy si sigues centrado en los problemas de ayer. "Lo que debería haber hecho", "lo que podría haber sido", "lo que podría haber tenido", "lo que tuve y perdí"... la mayoría de las personas usan erróneamente esa información del ayer. Los problemas del ayer no deberían ser una carga hoy, sino un aprendizaje añadido con ciertas cosas que no debemos volver a repetir. Eso es la resiliencia... y pinchando aquí tenéis una entrada sobre la resiliencia

Un matrimonio que no ha funcionado, un trabajo del que nos han despedido, un negocio cerrado o tres polvos no echados... Todo se soluciona de la misma forma. Olvida las frustraciones de ayer y gasta esa energía en fabricar una nueva vida en la que puedas incluir todo lo que no tuviste o lo que perdiste o lo que sea que desearías. Hoy es un nuevo día, una nueva semana, un nuevo comienzo.

3. Es hora de hacer un cambio, probablemente radical.

Sentirse atrapado es fallar en las 3 preguntas más básicas sobre la felicidad: 
1. ¿Me gusta lo que hago?
2. ¿Me gusta dónde vivo y con quién vivo?
3. ¿Soy feliz?.

Como alguien me dijo una vez... "Si no te gusta tu vida, cámbiala. Tú no eres un árbol"... y dejé de ser árbol.

4. No va a ser fácil, pero al final merecerá la pena.

La mayoría hacemos las mismas cosas durante mucho tiempo. Es lo que llamamos hábitos, y son muchos de esos hábitos los que nos han provocado el "atasco" en el que estamos. Así que, cuando queremos cambiar, lo primero es cambiar muchos de nuestros hábitos (ver entrada sobre cómo cambiar hábitos)

Y ahí comenzamos una etapa de cambio que nos llevará un sacrificio hasta que los nuevos hábitos sustituyan a los antiguos. Puede que te sientas incómodo al principio, pero más incómodo te sentirás si permaneces atrapado, ¿no crees?.

Traza un plan para el cambio de los hábitos que quieres adoptar. En tus manos está el convertirte en la persona que quieres ser.

5. Vamos dejando las excusas.

Como se suele decir: "si es importante encontrarás una manera, si no lo es encontrarás una excusa". Sólo hay una persona que puede detener tu crecimiento y progreso. Esa persona eres tú misma. Tú eres tu mejor aliado o tu peor enemigo. Tú decides si AVANZAS O EVOLUCIONAS.

Las razones por las que no se suelen alcanzar las metas son, o bien el miedo al fracaso o bien la pereza. Todo el mundo tiene una excusa. ¿Cuál es la tuya?... 
Ahora deshazte de ella... Ya estás curado :-)


Tú puedes cambiar.

No olvidemos nunca que el crecimiento real, el cambio real, siempre va de dentro hacia fuera. Para cambiar cualquier situación, en primer lugar debemos cambiar primero nosotros mismos. Y para cambiar nosotros mismos, en primer lugar debemos cambiar nuestra forma de pensar, nuestra forma de actuar, y sobre todo nuestros hábitos.

Pero tampoco hay que olvidar, aunque sé que soy muy repetitivo con ésto es que la felicidad en la vida no es un destino o una meta, es un viaje. No alcanza la felicidad aquella persona que ha logrado sus metas y cumplido sus objetivos, más bien podríamos decir que se han cumplido nuestros objetivos porque se ha sabido usar y apreciar aquello que teníamos para conseguir lo que deseábamos. La vida es una aventura, y por tanto hay que intentar hacerla divertida, estamos para vivir la vida, no para sufrirla.

"A veces para salir de un pozo, es tan sencillo como dejar de cavar".


AVANZA-EVOLUCIONA. 

jueves, 25 de septiembre de 2014

y vivieron felices...

...y vivieron felices y comieron perdices.

Así acaban muchos de los cuentos que nos contaban cuando éramos pequeños... pero si recordáis, antes de llegar a esa final feliz, los protagonistas de esos cuentos pasaban un sin fin de aventuras y desventuras. Blancanieves casi es asesinada por su madrastra con unas manzanas envenenadas, Cenicienta era una esclava de su madrasta y hermanastras tras morir su padre... Pero después de todo, por fin llega el "Y vivieron felices y comieron perdices" y pensamos que la princesa y el príncipe vivirán juntos enamorados para siempre... vamos, igualito igualito que en la vida real, ¿a que sí?...

La felicidad no se alcanza, no es una meta, es una búsqueda, un camino que vale la pena recorrer aunque nunca se llegue al final. Y para recorrer ese camino hace falta actitud, esfuerzo y compromiso, y mucho más en el caso de la felicidad en pareja, donde hay que aprender a unir las necesidades, deseos y limitaciones de uno con las del otro.

Durante ese camino no vamos a dejar de encontrarnos obstáculos, ya sea en forma de madrastra disfrazada de suegra poco cariñosa, dragones que echan fuego por la boca cuando no te quedas una hora más en la oficina, o enanitos... que no dejan de llorar durante toda la noche.

La buena noticia es que esos obstáculos que pueden llegar a aterrarnos de forma individual, son mucho más salvables cuando se trabaja en equipo. Y dos ya son un equipo. Así que ante los obstáculos, ante las dificultades, ante las diferencias y las malas rachas, no nos encerremos cada uno en nuestro propio castillo rodeado de puentes levadizos y trampas mortales: el trabajo, la casa, el bar, el aislamiento, la incomunicación...

Más que nunca en esos momentos tenemos que afrontar esos peligros que acechan nuestra relación, utilizando una comunicación sincera y directa, tratando con respeto al otro y proponiendo cosas para poder hallar una solución que alcanzaremos juntos como un equipo. Y los mejores equipos son aquellos que cuando las cosas se ponen feas, consiguen estar más unidos que nunca.

¿O pensábamos que la aventura se acababa con el "Y vivieron felices y comieron perdices"? Ahí es justo cuando comienza la auténtica aventura.

Nunca nos olvidemos de ser felices y trabajemos para ello.

AVANZA-EVOLUCIONA.

jueves, 11 de septiembre de 2014

pensamiento positivo o idiotez

Hace algunos días alguien, en una de las frases e imágenes que pongo cada día en la página de facebook (aquí), decía que estaba ya cansada de esas frases de filosofía reduccionista en la que "todo es la actitud" y todo mejora simplemente con una actitud positiva.

Ser positivo se ha puesto de moda, y quizás, mal entendido resulta desafortunadamente contraproducente. Hoy hablaré del pensamiento positivo, del que nos ayuda y del que nos mantiene en un engaño.

Para entender por qué es bueno mantener un cierto optimismo hemos de comprender antes cómo están diseñadas nuestras emociones. Cuando lo estamos pasando mal, cuando las emociones negativas nos inundan y son muy intensas o demasiadas, nos suele pasar lo siguiente: 
las emociones nos impiden pensar, no somos capaces de ver las cosas en perspectiva ni analizar el conjunto, no podemos sopesar los pros y los contras y ni siquiera podemos planificar qué hacer. 
La consecuencia de todo ésto es que no podremos ver las cosas con claridad y nuestra respuesta va a ser muy primaria: atacaremos, escaparemos o nos quedaremos paralizados. ¿Y cuál es el problema?, el problema es que el problema va a continuar.

¿Qué necesitamos para no reaccionar de forma primaria?... lo más importante e indispensable es enfriar esas emociones que nos han inundado y poder pensar con calma. Y si lo mejor para enfriar una tazá de café cuando está excesivamente caliente es dejarla y hacer otra cosa, eso mismo deberíamos hacer con nuestras emociones, hacer otra cosa... y que sea algo que nos guste.

Así pues, necesitamos cambiar el tono de nuestras emociones. Pasar del signo negativo al positivo, y ésta es la manera que posibilita que las funciones más complejas del pensamiento se activen nuevamente... Y aquí empieza la confusión.

Confundimos lo de ponernos en la emoción positiva con el pensar en positivo. Por supuesto que pensar en positivo siempre hará que vivamos mejor, y por supuesto que casi todo tiene su lado positivo (aunque haya veces que en principio no podamos verlo). Pero hay veces que no se trata de pensar en positivo, ya que si discuto con mi pareja por algo que considero importante, ésto no se soluciona con que yo, o alguien, me diga que no pasa nada, que piense en positivo y que no sea negativo. Este argumento es infantil, y además, minimizar las cosas de esa manera no las va a cambiar mágicamente.

Se trata, más bien, de cambiar el signo de nuestras emociones para poder ver más allá, porque eso es lo que consiguen las emociones positivas. Positivas, no porque sean buenas sino porque amplían nuestro repertorio de conducta. Así como las negativas lo restringen.

Ponernos en la emoción positiva es lo que nos va a permitir pensar qué aspectos son importantes para encontrar una respuesta adecuada al asunto que enfrentamos. Engañarnos, camuflar, infantilizar, falsear la verdad con un positivismo idiota no cambiará el escenario. El optimismo inteligente nace de una emoción que da amplitud y que no deforma la realidad. Ilusiona, pero con fundamento. Y ese es nuestro verdadero reto, llegar a él desde una posición de madurez.

No te dejes engañas, sé positivo, piensa en positivo y cuando no puedas, muévete hasta encontrar emociones positivas.


AVANZA-EVOLUCIONA.

martes, 19 de agosto de 2014

recordando El Club de los Poetas Muertos

Hace unos días una amiga escribió sobre el suicidio de Robin Williams, y éso me llevó a pensar en una de sus películas, una a la que atacaba y a la que le tengo cierto cariño: El Club de los Poetas Muertos.

Tenía quince años el día en que vi el Club de los Poetas Muertos. Por alguna razón, quizás entre otras porque era un poco raro y además de deportista me gustaba la poesía y la literatura, me fascinó esa película y me marcó más de lo que podría haber pensado en aquel momento. Un profesor que anima a sus estudiantes a enfrentarse a la norma, a poner en cuestión cómo se supone que deben ser las cosas, aquella actitud de subirse sobre la mesa para "cambiar la perspectiva", para atreverse a mirar al mundo de otra manera: aquello era la libertad. Y curiosamente (o quizás no), hoy en día, veinticinco años más tarde, hago aquello que aquel profesor pedía a sus alumnos y que tanto me fascinó: hacer que la gente mire las cosas de otra manera, plantearse lo establecido y hacer lo que te hace feliz.

Éstas son algunas de las frases que más me llamaron la atención de la película:
  • Carpe Diem. Aprovecha el momento.
  • No olviden que a pesar de todo lo que les digan, las palabras y las ideas pueden cambiar el mundo (…). 
  • Sólo al soñar tenemos libertad, siempre fue así y siempre así será.
  • Coged las rosas mientras podáis, veloz el tiempo vuela. La misma flor que hoy admiráis, mañana estará muerta.

La película me hizo pensar que transgredir los límites no sólo era posible sino deseable. Comencé a expresar lo que pensaba con metáforas y gestos extraños, sabiendo que estaban fuera de lugar, a escribir de una forma distinta a cómo se esperaba que lo hiciera... No parecía difícil.
  • Oh, capitán, mi capitán... Oh, capitán, mi capitán…
Una vecina mía aún recordará esas palabras que una vez le dije y que me repetía cada vez que me veía... quizás sin saber de dónde venían... oh, capitán, mi capitán... 

A lo largo de los años he podido conocer a muchas personas que sintieron la misma fascinación que yo al ver el Club de los Poetas Muertos. Pero cuando alguien nombra una frase de la película, las miradas cómplices no consiguen disimular una sombra de escepticismo. A muchos la vida les ha enseñado que esa pasión por cambiar los esquemas es un elemento necesario pero no suficiente para ser libres...

Lo que nunca se dijo en aquella película es que no todo es posible sólo con desearlo. De esta parte se encargó la vida real, fue ella la que me enseñó que existían y existen muchas limitaciones (sociales, económicas, educativas...) que restringen nuestro margen de acción y que no desaparecen sólo por desearlo. No fue la película, sino la vida, la que me enseñó a aceptar que la esperanza y los sueños son una parte del cambio, que la sociedad es una barrera muy dura y que sólo podemos aspirar a derrumbarla si actuamos sobre ella o sobre cómo la percibimos... y a un precio que, muchas veces, no estamos dispuestos a pagar.

El propio suicidio de Robin Williams nos escupe a la cara que, desgraciadamente, no sólo vale con los sueños y con aprovechar el momento. Existe la pobreza, existe el dolor crónico, existen las obsesiones, el desempleo, el frío, la economía, el cáncer... y todo ello se pueden aliviar pensando en positivo, buscando lo bueno de cada cosa (porque, como argumentábamos hace unos días en una consulta, hasta la muerte tiene su lado positivo). Y hay algo que debemos tener claro, no todo es positivo, sin embargo, todo lo que pasa es siempre lo mejor que podría haber pasado, y como tal hay que tomarlo.

Ahora estamos con la creencia del "todo está en ti" y eso se ha convertido en una especie de religión; las redes sociales se llenan de frases sobre límites que no existen y algunos nos pretenden vender falsas esperanzas. Y después de días, semanas y meses de repetir las mismas ideas, se ha conseguido que buena parte de la gente piense que cualquier cosa es posible si uno lo desea con todas sus fuerzas... pero no olvidemos algo importante: hay mucho más allá de querer, hay que reconocer nuestros límites y saber nuestras carencias. Hay que saber mirar hacia dentro, redescubrirnos, desaprender y volver a aprender... hay que saber hacerlo, y cuando no sabemos o no podemos, podemos dejarnos guiar...

Y ahora hazte una pregunta... ¿cuánto estarías dispuesto a pagar por ser más feliz?. Sorprendente, descubre otra forma de ver el mundo, sé más feliz.

AVANZA-EVOLUCIONA.



jueves, 7 de agosto de 2014

¿pensamos en positivo?

La manera en que pensamos puede afectar el cómo vemos la vida y hasta nuestra salud física y emocional.

Imaginemos un círculo donde el ciclo empieza por un comentario sencillo pero radical hacia nosotros. Por ejemplo, "No puedo" o "Todo me sale mal". El siguiente paso, sea cual sea, ya está lleno de negatividad puesto que ya hemos dicho que no saldrá bien. Y cuando las cosas efectivamente no salgan bien, confirmaremos esa creencia y ese pensamiento negativo, lo cual nos llevará a hacer más esos comentarios negativos. Y así, poco a poco, el círculo vicioso se crea y reproduce infinitamente en nuestra vida, avanzado a distintos aspectos de nuestra vida y haciéndose al final presentes en todos los ámbitos.

Cambiar ésto no es sólo necesario sino muy posible. Pensar en positivo es un hábito, aunque para algunos sea innato, y por tanto se puede desarrollar y los beneficios son inmensos.

Pero, ¿qué es pensamiento positivo?

Pensamiento Positivo no es lo mismo que negación de lo negativo. Pensamiento positivo no es incapacidad para ser realista. Pensamiento positivo es simplemente la habilidad de centrarse en los aspectos buenos de cada situación, de cambiar una situación desventajosa en una productiva, y de esperar un resultado positivo en cada ocasión. El pensamiento positivo nos va a ayudar a estar más motivados y nos dará más energía para realizar aquello que deseemos.

Según los expertos, el pensamiento positivo le permite a la persona manejar las situaciones estresantes y difíciles de una mejor manera, lo cual reduce los efectos negativos del estrés en el organismo. Las personas optimistas también tienden a cuidarse más, lo cual los predispone a comer más sano, y a evitar conductas autodestructivas como el alcohol y las drogas.

A nivel energético, el pensamiento positivo (el pensamiento en general) también ayuda a manifestar nuestra realidad. Nuestra vida está llena de aquellas cosas que primero declaramos mentalmente. Una vida llena de pensamientos positivos, es también llena de salud, prosperidad, amor y tranquilidad.

Como desarrollar pensamiento positivo.

Usemos el sentido del humor y aprendamos a reírnos de nosotros mismos. Ésta nos ayudará a buscar lo gracioso en cada situación, y ésto hará que nos sea más fácil reír. Y la risa, incluso la fingida, tiene un efecto inmediato en nuestro estado de ánimo.

Usemos afirmaciones, positivas, claro. Y si no estamos acostumbrados a pensar en términos positivos, tendremos que empezar obligándonos. Una buena forma de empezar es buscar afirmaciones que luego repetiremos continuamente.

Estemos alerta todo el tiempo y tan pronto como notemos que estamos pensando de forma negativa, dejemos de hacerlo. Eliminemos ese pensamiento negativo, y cambiémoslo inmediatamente por uno positivo. Cuanto más hagamos ésto, más natural se nos hará hasta que consigamos que pensar positivamente sea algo normal en nuestra vida.

Algo importante es rodearnos de personas e influencias positivas. Todos tenemos un amigo o alguien en la familia que siempre está quejándose de algo o alguien. Muchas veces, este tipo de persona nos arrastra sin querer a conversaciones destructivas que nos llevan a un estado de ánimo negativo. Así que como ya hemos dicho en otras ocasiones, para tener pensamientos positivos, empecemos por rodearnos de gente optimista. Adoptemos el hábito de leer y ver películas que nos inspiren, nos motiven y nos carguen de energía. 

Además de todo ésto... hagamos que nuestra cara esté siempre pintado con una sonrisa.

martes, 1 de julio de 2014

¿quieres avanzar?... aquí hay 10 consejos


Después de muchos años trabajando como psicólogo y coach, después de muchas conferencias, después de haber estado trabajando en distintas ciudades, grandes y pequeñas, después de haber vivido en un par de países tan distintos como España y Estados Unidos, después de muchos años hablando y conociendo a gente de muy diversas partes del mundo, después de todo ésto he podido llegar a concluir que todos somos prácticamente iguales, que todos tenemos las mismas fortalezas y debilidades y que si dejamos de hacer estas diez cosas, a todos, da igual de dónde seamos, nos será mucho más fácil  AVANZAR y EVOLUCIONAR.

 #1
Dejar que las opiniones de los demás controlen tu vida.
 v  No es lo que los otros creen, es lo que tú piensas sobre ti mismo lo que cuenta.
 v  Haz lo que es mejor para ti y para tu vida, no lo que es mejor para todos los demás.

#2
La vergüenza por los errores del pasado.
v  Tu pasado no es igual que tu futuro.
v  Lo que realmente importa es lo que haces bien ahora.

#3
No tener claro qué es lo que quieres.
v  Nunca te alejarás de donde estás hasta que no decidas dónde querrías estar.
v  Piensa bien lo que quieres y entonces ve a por ello con decisión.

#4
Posponer las metas importantes para ti.
v  Hay dos elecciones básicas en la vida: aceptar las cosas como vienen, o aceptar la responsabilidad de cambiarlas.
v  El mejor momento para plantar un árbol es hace 20 años, el segundo mejor momento es ahora.

#5
Elige no hacer nada.
v  No puedes elegir cuándo o cómo morirte, pero sí que puedes elegir cómo vas a vivir ahora mismo.
v  Cada día es una nueva oportunidad para elegir.

#6
Tu necesidad de ser perfecto.
v  Ten como objetivo el éxito, pero nunca olvides tu derecho a equivocarte…
v  Porque si lo haces, también perderás tu habilidad para aprender cosas nuevas y avanzar en la vida.

#7
Huir de aquellos problemas que deben ser solucionados.
v  Deja de huir.
v  Enfréntate a esos asuntos, soluciona los problemas, comunícate, agradece, perdona y quiere a aquellas personas que te rodean que lo merecen.

#8
Inventa excusas en vez de tomar decisiones.
v  La mayoría de los fracasos vienen por culpa de personas que tienen excusas para todo, pero no son capaces de tomar decisiones.

#9
Ignora las cosas positivas de la vida.
v  Lo que ves depende con frecuencia de lo que estás buscando.
v  Disfruta y muestra agradecimiento por todas las cosas buenas que hay en tu vida.

#10
No valores el presente.
v  Demasiado a menudo intentamos conseguir algo enorme sin darnos cuenta que lo mejor de la vida está compuesta de pequeñas cosas


Una vez puestas estas ideas sobre el papel, en tu mano está mejorar o quedarte donde estás. Por mi parte, lo único que puedo hacer es brindarte mi ayuda si crees que la necesitas. 

jueves, 26 de junio de 2014

soy bueno...

Tú, yo, tu vecino, tu jefe... todos tenemos una serie de cualidades y estamos en este mundo para usarlas en nuestro propio beneficio y en el de otros. Y tan es así que las personas más grandes de la Historia son aquellas que descubrieron sus cualidades y las usaron en su propio beneficio y en el ajeno tanto como pudieron. Os puedo poner ejemplos, pero cualquiera que penséis estará ahí.

Partamos de la base que todos tenemos más debilidades que fortalezas. Somos muy buenos en dos o tres cosas y débiles en cientos de otras. Y es que las debilidades son algo que está en el ser humano. Peter Drucker decía que “toda innovación debe ser simple para funcionar, porque sólo hay gente incompetente para desarrollarla. Lo único que tenemos en abundancia es incompetencia.” Creo que Drucker no estaba siendo grosero (bueno, quizás las formas no fueron del todo apropiadas), simplemente estaba siendo realista y señalando que la mayoría es mediocre en casi todas las áreas. El problema es que las personas de baja autoestima se enfocan demasiado en sus debilidades, se preocupan y piensan en ellas todo el tiempo. No se dan cuenta que una sola fortaleza puede con todo y les puede llevar donde quieran. Se obsesionan con sus áreas de incompetencia, que son muchas, en lugar de obsesionarse con sus áreas de competencia, que son muchas menos y por lo tanto, más fácilmente manejables. Emplean su tiempo y su energía en esconder sus debilidades en lugar de mostrar con claridad sus fortalezas.

Así tenemos que las personas fuertes son las que se enfocan en sus fortalezas y las personas débiles en sus debilidades. Pero para alcanzar y mantener una alta autoestima es necesario elegir enfocarse conscientemente en las fortalezas todo el tiempo.

Hazte esta pregunta: ¿Qué puedo hacer yo bien hecho, qué podría hacer que marcara una diferencia extraordinaria en mi situación actual? El éxito consiste en hacer lo que mejor sabes hacer, una y otra vez, día tras día, hasta conseguirlo. Todos los grandes logros vienen precedidos de grandes y continuados esfuerzos..., y de unos cuantos fracasos. Pero te cuidado porque nunca extraerás petróleo, por mucha dedicación que le pongas, trabajando y excavando en el lugar equivocado. 

Muchas de las debilidades que pensamos que tenemos no son más que fortalezas aplicadas en la finalidad o el lugar equivocados.

- Hay un dicho que dice: si te gusta el arco iris, al menos acepta que llueva. A veces recibirás críticas por algo que hagas, y eso no significa que seas débil en esa área. Lo que puede ser es que la crítica vaya con el puesto. Por ejemplo, futbolistas, políticos, actores, o tú.

- Es posible que alguna de tus debilidades está causada por una experiencia vivida. Alguien en el pasado que desaprobó alguna conducta y te afectó negativamente, puede ser que se creara una debilidad donde en realidad se estaba manifestando una fortaleza. En cualquier caso, eso es parte de tu aprendizaje. Y muchas veces lo único que te aparta lograr algo mejor de lo que habías pensando jamás es un poco de aprendizaje.


- Una debilidad puede ser también una clara indicación de por dónde no debes ir. Si tratas de hacer algo una y otro vez con resultados pobres, quizás sea una señal a considerar. Tómate el tiempo necesario para analizarte cuidadosamente. Cuanto más consciente seas de tus fortalezas y debilidades, mejor aceptarás quién eres realmente. Te respetarás por tus talentos únicos e intransferibles y tu autoestima subirá como la espuma. Cuando juegues menos con tus debilidades y te centres principalmente en usar y mejorar tus fortalezas, tu rendimiento será imparable en cualquier tarea que decidas acometer.

Y si necesitas un empujón para empezar, un buen coach te ayudará siempre que lo necesites.